Ir al contenido principal

Entradas

¿Cómo los protegeremos?

Señor, me doy cuenta que como padres, siempre buscamos proteger a nuestros hijos. Los protegemos de las inclemencias del tiempo, de los accidentes en casa, de los objetos punzocortantes, del tráfico vehicular y de tantos y tantos peligros y riesgos innecesarios… y por supuesto, también de las personas nocivas. Sin embargo, Señor, el mayor de todos los retos en cuanto al cuidado que les prodigamos, reside en lograr protegerlos de ellos mismos, ya que es virtualmente imposible que se perciban a sí mismos como amenaza para su propia integridad.

Y viene a mi mente el pueblo de Israel y me parece escuchar a Jesus diciendo: "Muchas veces quise protegerlos, como protege la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero ustedes no me dejaron".

¡Oh Señor! Danos, a nuestros hijos y a nosotros, lo que aquel rey sabio escribió que solo Tú puedes dar: sabiduría, conocimiento e inteligencia para vivir bajo tus alas y andar por tus veredas...

Señor, mi vida no es como la soñé

Señor, mi vida no ha sido como yo la imaginé. Mi vida hoy, no es como la soñé. Mi vida probablemente no continúe y termine como lo preví.

Pero Señor, hoy sé que mi vida ha sido, es y será como TÚ la diseñaste: con sus problemas, pruebas y tribulaciones, logros, triunfos y éxitos, épocas de salud y tiempos de enfermedad, etapas de duda y días de paz, momentos de descanso y periodos de arduo trabajo; y todo, absolutamente todo, cubierto con tu bendición.

Y Señor, aunque a veces no lo he entendido y en ocasiones he sentido desánimo y mi fe ha flaqueado, TÚ me has sostenido, me has sustentado, me has guardado y me has fortalecido.

Hoy sé que no hay mejor vida para mí que la vida que me has dado, y deseo seguir viviendo en el diseño tuyo. Aumenta mi fe, fuerza y contentamiento, pero sobre todo el querer como el hacer, para siempre y en todo, permanecer en obediencia a tu Palabra y continuar siendo como hasta ahora, completamente feliz. "Yo los he amado como me ama mi Padre. Permanezcan…

¿Podría desear algo más?

Señor. Gracias por tu salvación. Gracias por que has alcanzado a mi familia. Gracias por el honor inmerecido de servirte, y servirte al lado de ellas.

¿Podría mi corazón desear algo más?

Tal vez como aquel rey diría: "Que esté yo en tu casa todos los días de mi vida".

No me des un año de prosperidad...

Señor, no te pido que me des un año de prosperidad; dame un año de humildad. Humildad para reconocer tu Señorío. Para reconocer que Tú eres el único que merece todo el honor y toda la honra y toda la adoración. Humildad para reconocer que todo es acerca de ti, por ti y para ti; que yo no cuento y que lo único que importa es tu Palabra, tu Voluntad.

No me des más de lo que necesito, no sea que me olvide de ti. Y si acaso me provees más, dame el entendimiento de que son tus recursos y yo soy solo mayordomo; que me bendices para que sea de bendición a tu iglesia y para que sea colaborador fiel en el extendimiento de tu Reino.

Dame humildad de tal manera, que mis rodillas trabajen como nunca lo han hecho. Humildad para llegar al punto de humillarme delante de ti y llegar a tu presencia en arrepentimiento completo y sincero. Permíteme tener hambre y sed de tu Palabra de tal manera que tu Reino, sea lo primero que busque en mi vida.

No me des un año de prosperidad, Señor. Permíteme mejor, …

Dame la Oportunidad

Señor, qué poco tiempo tengo para esta vida, y qué poco tiempo me queda, comparado con la eternidad en que Tú te encuentras y a la que voy inexorablemente.

Pero Señor, te lo pido, te lo ruego, te lo suplico, dame la oportunidad para aprender lo que no sé, corregir lo que hago mal y enseñar presto lo aprendido y corregido.

Nunca es tarde, si así lo dispones...



Gracias por todo, Señor

Señor, te agradezco todas y cada una de las cosas que me has dado; por todas las bendiciones que en tu infinita misericordia me has regalado. No, no las merecía, ni una sola de ellas pero Tú, Tú quisiste bendecirme con todas.

Señor, también te agradezco por las cosas que no me has dado aún y cuando te las he pedido, en ocasiones, insistentemente y Tú en tu infinita sabiduría me las has negado; casi nunca sé qué y cómo pedir con inteligencia y a pesar de ello, el Espíritu Santo intercede por mí.

Pero Señor, hoy te agradezco una tercer cosa, algo que antes no te agradecía por ignorancia o necedad, o quizás simplemente por orgullo: te agradezco por todo aquello que me has quitado. Sí, lo que teniendo un día, en tu infinita soberanía, decidiste retirar de mi alcance y pertenencia. No siempre entiendo los "porqués", pero en verdad te lo agradezco y también te suplico, te ruego que me hagas entender los "paraqués", aunque al final de la historia, sé que todo apunta sie…

¿Y si caigo, Señor?

Señor, sé que me tienes en el frente para que avance, pero, tengo mis dudas.
¿Y si no alcanzo a llegar hasta las líneas enemigas?
¿Y si el trayecto a la trinchera enemiga está minado y caigo?
¿Y si los francotiradores contrarios son más hábiles que mis reflejos?
¿Y si apenas doy un paso y mi vida termina?
¿Y si voy a...?
¿Cómo dices Señor?
Sí, escuché pero dímelo otra vez. Sí Señor. No más dudas.
Sí Señor. Entiendo. Comprendo que en mi debilidad, Tú perfeccionas tu poder. Se lo dijiste a Pablo pero creí que nunca me lo dirías. Perdona mi incredulidad.
Sí Señor. Si llego a las líneas enemigas, sé que hacer; llevo Tu Mensaje, Tu Palabra, Tu Evangelio en mi alforja.
Gracias por hablarme. Gracias por reconfortarme. Gracias por explicarme, Señor. Ahora me queda claro:
Si doy TAN SOLO UN paso rumbo al lugar a donde me has enviado y mi vida termina allí mismo, ¡hay victoria, porque te he obedecido!
Señor, quédate a mi lado. Gracias por amarme y por rescatarme. Gracias por permitirme amarte. …