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Mostrando entradas de noviembre, 2009

Me duele el ánimo

Señor, estoy cansado. En ocasiones te he pedido fuerzas y recuerdo que cada vez me las concediste. También recuerdo bien cuando me hiciste ver que el descanso es importante, necesario para cuidar el templo de tu Santo Espíritu. Y veme hoy, Señor. Hoy mis pies no caminan tan rápido como ayer. Hoy mis manos no son tan diestras. La precisión en mis ojos ha disminuído. Y no es queja, Señor. No, no lo es. Y es que hoy, hoy me duele el cuerpo. Hoy me duele el tiempo. Hoy me duele el ánimo. En parte por mi culpa, lo admito y en parte porque el camino ha sido sinuoso y el trayecto accidentado y, sin embargo y solo por tu gracia, hoy no me duele la fe. A diferencia del dolor de hace unos años, hoy esa parte de mi, la fe, no está adolorida. A pesar de los embates "naturales" de la vida y de la oposición "natural" contra aquellos que quieren darte la vida entera, a pesar de todo, me has sostenido. Me has sustentado y hasta aquí me has ayudado. Gracias por enseñarme a andar po…